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Nueva época en De Carne y Hueso

Finalmente conseguí que cinco personas más se liaran conmigo en la revista De Carne y Hueso. He de reconocer que me cuesta hacer las cosas solo. Necesito la compañía de amigas y amigos para comenzar y mantener una actividad: me pasa con ir a correr, natación y más cosas. Es verdad que en algunos casos luego me suelto y mantengo la inercia, analizo las cosas con un enfoque positivo y salto los pequeños obstáculos de la vida diaria y también es verdad que con la edad consigo alcanzar esta fase con más facilidad. Todo esto lo podría haber resumido diciendo que no soy constante pero que yo mismo me estoy hackeando poco a poco y los pequeños éxitos que voy alcanzando me refuerzan.

Parece que con esfuerzo estamos consiguiendo cierta inercia en la revista: hemos publicado tres entrevistas en el último mes y medio, está de camino la siguiente y en investigación las tres posteriores.

Hay varias cosas que me alegran de este nuevo periodo de DCH:

  1. Comparto un proyecto con gente que estuvo a mi lado en una etapa reciente de aprendizaje muy importante.
  2. Somos actualmente tres en España y tres en Sudamérica repartidas actualmente por Bolivia, Perú y Colombia. Esto nos da una variedad de contextos muy enriquecedora.
  3. Somos distintos: aunque compartimos algunas ideas y visiones hay bastantes diferencias lo cual espero que dé una amplitud de miras mayor al proyecto.
  4. Además tenemos estilos diferentes. Espero que quien lea la revista comprenda que hay mucha libertad en el seno de De Carne y Hueso, no sólo en cuanto a la elección de las personas entrevistadas sino también en cuanto a la redacción misma.

En definitiva, espero que durante este año 2014 la revista sea uno de esos proyectos que nos dé alegrías. De entrada ya tenemos una bonita excusa más para seguir en contacto Rosario, Evelyn, Maite, Alberto, Ana y yo.

 

Aproximación

(Aunque solo sea por la coincidencia del título y para quien le guste como a mí, léase el siguiente texto con la canción de Pereza)

Cuando hablé de mi fantasía hace unas semanas, hice un primer listado de cosas que se podrían hacer en una nave en las afueras de Sevilla. Pero también comenté a continuación las dudas que me surgían de la cuestión “espacio” a distintos niveles así que, siendo coherente con lo que ya decía al principio de esa fantasía y aun reconociendo la importancia de los espacios, me voy a concentrar en la gente y en lo que puedo facilitarles hacer de manera que ahora hablaríamos de barrios, en plural, y de naves/talleres/salas ajenas.

Retomando esas líneas de trabajo y seleccionando algunas (que el que mucho abarca poco aprieta), podría proponer un programa de investigación/aprendizaje/acción para cada uno: organizar con colaboradores talleres por los barrios que sirvieran como punto de partida para proyectos concretos de investigación. Mi función sería escuchar las motivaciones y necesidades de las personas interesadas y ayudarles a darle continuidad a sus proyectos además de ofrecerles talleres, seminarios, cursos… específicos que alimenten sus capacidades y visiones. Por ejemplo:

  • la gente que quiera cacharrear lo haga, aprenda, replique, aplique conocimientos: aquí podríamos organizar con gente como ehcofab talleres por los barrios  en impresión 3D; podríamos montar para los niños (y quizás también para adultos) cosas como Hackasaurus, o Robocicla;
  • la gente que quiera aprender a hacer(se) de comer, investigar sobre los aspectos sociales, culturales y de salud, y desde los alimentos tirar del hilo hasta la producción, que lo haga: por ejemplo, tengo ganas de montar un proyecto que llamaría “¿A qué sabe el pan?” donde no solo se podría aprender a hacer pan artesano gracias a gente como la pareja de Pablo Conesa Alternative Bakery sino que se podría tirar del hilo y llegar hasta el trigo y su producción y tratar de responder muchos porqués que se nos ocurrieran;
  • la gente que quiera aprender a hacer su propio relato de los hechos se sumerja en las artes; mi amigo Sergio lo mismo se uniría desde lo pictórico
  • la gente que quiera hablar y reflexionar con otros sobre su mundo se sienta cómoda: ¿por qué no montar charlas de filosofía y/o política?, ¿por qué no colaborar con Traficantes de Sueños y otras librerías de por aquí para ello?
  • y añado: ¿dar apoyo a gente que creara una (recién estrenada figura jurídica) cooperativa de impulso empresarial que tuviera algunos de (o todos) los fundamentos que los indianos llevan comentando acerca de la incubación de compañías comunitarias?

Finalmente, para presentar el paquete y darle sentido a todas las propuestas habría que volver al origen de mi necesidad por montar todo esto: que la gente recupere autonomía, responsabilidad y las interdependencias que correspondan.

Esto no ha hecho más que empezar pero si quisiera iniciarlo en octubre tengo que empezar a darle jarilla.

 

¿Una fantasía?

O una realidad aún no experimentada. Algunos que me conocen ya saben que llevo meses con  la idea de que necesitamos mayor autonomía. Que el problema que tenemos hoy en día se debe a que hemos delegado tantas decisiones y responsabilidad propia en gobiernos y empresas que necesitamos que tal transferencia de poder sea recuperada, no pidiéndosela, sino tomámdola de nuevo.

Y entonces, ¿qué puedo hacer? ¿qué podemos hacer? Llevo obsesionado con ésto porque hay que añadir que tengo que colaborar en el sustento de mi familia y mi deseo es conseguir las dos cosas a la vez: es decir, ganarme las habichuelas facilitando a los demás la toma de poder, la ganancia de autonomía.

La clave está en HACER, siempre acompañado de pensar, claro. Sin más rodeos, ésto es lo que me gustaría hacer con más gente: estaría genial habilitar un espacio donde cualquier hijo de vecino pudiera experimentar y producir para sí mismo y/o para los demás en distintos ámbitos: comida, lugar de residencia, herramientas físicas y virtuales. Un lugar donde aprender, compartir, encontrar. Desde niñas a adultos. O sea, una mezcla de makespace, hacklab, cocina comunitaria, etc Es decir, me gustaría ofrecer a los demás unos lugares, unos tiempos, unas herramientas, ideas, pasión, cuidados para que puedan alcanzar mayor autonomía y responsabilidad y puedan replicar y compartir estos avances.

¿Cómo me lo imagino? Imagino una nave en un barrio de las afueras de Sevilla donde:

  • la gente que quiera cacharrear lo haga, aprenda, replique, aplique conocimientos;
  • la gente que quiera experimentar y producir con software libre pueda juntarse para divertirse;
  • la gente que quiera plantearse cómo desea que se organice el espacio público discuta, investigue, pruebe, proponga;
  • la gente que quiera aprender a hacer(se) de comer, investigar sobre los aspectos sociales, culturales y de salud, y desde los alimentos tirar del hilo hasta la producción, que lo haga;
  • la gente que quiera aprender a hacer su propio relato de los hechos se sumerja en las artes;
  • la gente que quiera ayudar a vertebrar la sociedad civil pueda reunirse;
  • la gente que quiera hablar y reflexionar con otros sobre su mundo se sienta cómoda.

¿Quién quiere unirse a la aventura? Estoy deseando conocer gente que quiera poner el hombro.

De Carne y Hueso

El próximo martes 5 de marzo comienza la andadura de un pequeño proyecto al que le hemos puesto el nombre de De Carne y Hueso

Se trata de la publicación quincenal de una entrevista a personas que de una u otra manera estén luchando por una mayor justicia social y ambiental, gente que se movieron para atrapar sus propios sueños. ¡¡Claro, ésto es tan amplio!!, se puede actuar de tantas maneras…. pero no puedo concretar más. Imagino que al pasar de los meses viendo quién pasa por allí quedará más definido el proyecto. Hay temas que interesan como la economía social, algunos movimientos sociales, el arte, el p2p, pero prefiero dejar que fluya  y ver cómo queda.

No es un proyecto ambicioso, no sé siquiera si seré capaz de manternerlo más allá de un año. De hecho si llego a marzo de 2014 con el proyecto vivo para mí habrá sido un éxito. La cuestión es que todo esto ha surgido porque quería conocer a más gente que pudiera inspirarme más allá de las que he conocido en el último año y entonces me dije: ¿y por qué no compartirlo? Ya veremos si interesa.

Por último, quiero agradecer a Grettel Montero su ayuda para poner en pie el proyecto. Sin ella no sé si hubiéramos dado el pistoletazo de salida.