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Las ganas de huir

Salamanquesa

Foto de carme r. via Compfight cc

Hoy hace un día espléndido, casi primaveral. Es de esos que cuando sales a la calle te apetece quedarte como las salamanquesas, al sol. Llegaremos seguramente a los 20º.

Y dan ganas de salir de casa sin saber la fecha de regreso. Huir hacia un lugar mentalmente confortable, esa tontería de que alejarte geográficamente de los lugares donde sientes una presión te libera de la misma y que funciona algunas veces (por poco tiempo).

Ya sabéis que en Sevilla “invierno invierno” sólo son unos pocos días, a veces no suman ni una semana pero aún así hay suficientes días desagradables para que el mecanismo destructor que reside en mi cabeza y que hoy me hace desear perderme en una playa de Cádiz o en unos bares del centro me impulse entonces a escapar dentro del edredón o en el sofá.

En una u otra dirección el “mecanismo” está latente. No se nota generalmente, incluso me olvido de él en los periodos de energía que afortunadamente consigo intercalar, no sin esfuerzo. Pero en cuanto te das un tropezón o cuando dedicas tiempo a cosas tan poco interesantes como, por ejemplo, esta semana cuestiones legales/fiscales/burocráticas, ya escuchas el engranaje en movimiento y no puedes evitar concentrar tus sentidos en él, escuchándolo cada vez más alto.

Sé que podría ser peor, que el ruido podría hacerme sordo a lo que me rodea, pero por fortuna eso no ocurre, hasta ahí controlo. Sin embargo, me pregunto cuánto tiempo pasará, cuánto tendré que luchar para que ese engranaje se pare y comience de nuevo a moverse esta vez en sentido contrario convirtiéndose en una inercia positiva presente en cualquier momento, sobre todo en los malos. ¿Serán meses o años los que transcurran hasta que desaparezcan estas ganas de huir?

Contar construyendo, construir contando…

Dice mi amigo Samuel que el futuro (el presente, claro) nos depara una vida de antiguo malabarista de platos chinos, sudando para mantenerlos todos en movimiento y poder acabar cada función con éxito. La solución pasa necesariamente, me parece, por juntarnos con otros para vigilar cada plato así que quiero poner otro plato en movimiento y me gustaría invitar a otras personas a participar.
No soy pedagogo ni profesor ni artista ni hacker pero soy padre y quiero poner en marcha un proyecto educativo que ayude a las niñas y niños a desarrollar su libertad, ética y espíritu crítico a través de:

  • aprender a contar su propio relato a través de distintas formas de expresión (artística),
  • aprender a construir cosas que se asocien y estén atravesadas por ese relato
  • aprender a mirar, interpretar y relacionarse con el mundo a través de esos relatos y dispositivos contruidos

Auto-dependencia, libertad, imaginación, acción, espítiru crítico, incertidumbre. Se me ocurren muchas cosas. Crear o desarrollar los mundos, vidas y cosas que soñamos con estos principios en su corazón requiere práctica, constancia desde pequeños. Requiere aprender a desaprender, a deconstruir las ya establecidas.
Propongo (¿proponemos?) poner en marcha actividades en forma de talleres con duración y periodicidad variada en los que niñas y niños (luego adultos) creen y cuenten sus propias cosas, vidas y mundos.
Y para que los medios puestos a su disposición les den la máxima libertad posible y sirvan de ejemplo por sí mismos deben seguir, en la medida de lo posible, los principios del software y hardware libre y el arte.
Desde el cartón (la basura), pasando por la mecánica y la electrónica hasta la programación, uniendo el DIY con el DIWO.
Desde luego es necesario emprender esta marcha en compañía de aventureros más preparados que yo en varios ámbitos para que llegue a buen destino así que hackers, artistas, pedagogos, profesores ¿nos unimos?

Nada más empezar un largo silencio

Hace demasiados meses que dejé de entrar a escribir en este blog, más tiempo del que había pasado desde mi primera entrada. Algunas cosas me han ocurrido durante esta ausencia que han tenido mi mente apartada pero ahora me gustaría retomar este rincón de internet.

Ahora que, por ejemplo, dejo de dedicarme intensamente al Trabajo Fin de Master, no porque lo haya terminado sino porque no pude llegar a tiempo a las fechas estipuladas y he decidido atrasar la nueva matriculación, podré dedicar más tiempo a leer cualquier cosa, no sólo artículos científicos, lo cual me apetece mucho.

Ahora que después de meses dándole vueltas a la cabeza en cómo traer dinero a casa me he lanzado con un proyecto que al mismo tiempo cumple mi deseo de aportar mi granito de arena a un mundo mejor, paradójicamente me encontraré más liberado para pensar otros proyectos, colaborar en los que me apetece estar.

Ahora voy a escribir.

Proyecto en beta de apoyo a la investigación y a la producción P2P

Pongamos que creamos una organización-estructura (llámesele cooperativa, por ejemplo) que se dedica a apoyar procesos de investigación, creación y producción en distintos ámbitos y a compartirlos a través de los medios disponibles. Procesos que están abiertos a las necesidades y deseos de los aprendices y que cuentan también con la propuesta de distintas líneas-semillero de trabajo. Tanto si son procesos propuestos por la cooperativa como si son propuestos por los aprendices, la cooperativa ingresa de los aprendices una matrícula o cuota periódica con la que se les prepara a cambio talleres, seminarios, materiales y se les ofrece una infraestructura formal para intercambiar, conversar, aprender entre ellos mismos ya sea a través de encuentros físicos y virtuales como a través de otros canales de comunicación (blog colectivo, foro). Si esos procesos conllevan el manejo físico de infraestructuras y materiales, habrá que incluirlo en los costes a sufragar.

Para analizar los tipos de relaciones que la cooperativa establecería con el mundo e integrar también la económica, podríamos hacer el siguiente listado, que quizás se convierta en pirámide:

  1. Estamos atentos a todo lo que ocurre en el mundo (al menos a lo que podemos dentro de las horas que disponemos). Creemos en el conocimiento como procomún y, por tanto, compartimos lo que aprendemos y leemos, hablamos, conversamos.
  2. De toda la gente que conocemos o nos pueden/podemos conocer hay quienes comparten intereses. Tanto es así que el intercambio de puntos de vista y conocimiento con ellas es más intenso. Nos afectan y les afectamos más. Queremos ser más “auto-dependientes”.
  3. Con algunas de esas personas surge el acuerdo de iniciar procesos concretos de aprendizaje, de juego, y, siendo el caso de adultos, de crear y producir, que necesitan de un contacto más intenso con las personas que pueden ayudar en el camino. Estas personas podrían estar en Sevilla o en otro lugar del planeta. A cambio de una matrícula/cuota nuestra propuesta sería:
    • Encender y mantener la chispa de la conversación y el aprendizaje mutuo, independientemente de la residencia. Tender puentes.
    • Colaborar con los aprendices en la selección o seleccionar temas y expertos correspondientes
    • Asesorar pedagógicamente a los expertos en la preparación de sus intervenciones y en la elaboración de materiales
    • Traducir textos
    • Documentar tanto el proceso como los productos resultantes y ayudar a los aprendices a hacerlo
    • Ofrecer a los residentes un local/locales donde experto y aprendices se reúnan, y los medios para transmitirlo a los no residentes. Si los no residentes de localidades en concreto fueran en número igual o superior al mínimo que exigimos también en Sevilla, se podría plantear replicar las reuniones en esas localidades.

Dudas:

¿Diferencio precios en función de la residencia y, por tanto, la asistencia física? ¿Poner más barato el precio de la no asistencia es ponerle precio al contacto personal e incluso al tercer tiempo potencial de cualquier sesión? Por otro lado, se podría argumentar que retransmitir las sesiones y habilitar canales de comunicación para las mismas aumentan el coste y se podría hacer recaer sobre el precio que pagan.

¿Todos los aprendices/usuarios pueden/deben ser socios de la cooperativa? ¿Habría que distinguir con algún criterio, distinguiendo grados de compromiso? Podríamos a lo mejor distinguir entre los que se inscriben an alguna de nuestras propuestas, aprendices a secas, y los que proponen su propia línea de investigación dentro de los ámbitos que nos interesan, socios aprendices. ¿Podríamos plantearnos las mismas preguntas para los tutores y expertos?

¿Las cuotas/matrícula serían las aportaciones como socios o habría diferencias?

Y hagamos unos números:

Si durante 6 meses la organización ofreciera un proyecto de investigación y te facilitara entre otras cosas 180 horas de talleres, etc, ¿estarías dispuesta a pagar una matrícula de 900 euros? ¿Son pocas/suficientes/demasiadas horas? ¿es barato/correcto/caro?

Te pongo un ejemplo más conciso para facilitar las respuestas: una línea que me interesa muchísimo es la producción industrial-artesanal P2P. Si eres un recién llegado a esto, te ofrecemos una taller de iniciación, al mes siguiente uno de diseño industrial, posteriormente seminarios y/o cursos que profundicen en las relaciones e interdependencias de este modo de fabricación a nivel ambiental, político, social, filosófico, …. y si pasas a fase de producción unos cursos sobre metodologías, cuestiones legales, etc. ¿Qué me dices ahora?

Pues ya te aviso que a mí no me salen las cuentas: o subo mucho el precio y se apuntan quienes tienen bastante dinero o necesito a una legión, lo cual no es compatible con una calidad decente. Si lo hiciera exclusivamente online, sería más fácil y más económico, pero ¿dónde se quedaría lo de “aprender haciendo” y “con otros”?

Y si apoyamos durante seis meses tu propio proyecto de investigación esforzándonos en traer a las personas que te interesan para enriquecer tu aprendizaje (supongamos que también suman 180 horas), ¿estarías dispuesto a pagar 1.800 euros? (tampoco salen las cuentas)

Muchas preguntas. Otra más: ¿hay algún pedagogo en la sala?

 

 

Aproximación

(Aunque solo sea por la coincidencia del título y para quien le guste como a mí, léase el siguiente texto con la canción de Pereza)

Cuando hablé de mi fantasía hace unas semanas, hice un primer listado de cosas que se podrían hacer en una nave en las afueras de Sevilla. Pero también comenté a continuación las dudas que me surgían de la cuestión “espacio” a distintos niveles así que, siendo coherente con lo que ya decía al principio de esa fantasía y aun reconociendo la importancia de los espacios, me voy a concentrar en la gente y en lo que puedo facilitarles hacer de manera que ahora hablaríamos de barrios, en plural, y de naves/talleres/salas ajenas.

Retomando esas líneas de trabajo y seleccionando algunas (que el que mucho abarca poco aprieta), podría proponer un programa de investigación/aprendizaje/acción para cada uno: organizar con colaboradores talleres por los barrios que sirvieran como punto de partida para proyectos concretos de investigación. Mi función sería escuchar las motivaciones y necesidades de las personas interesadas y ayudarles a darle continuidad a sus proyectos además de ofrecerles talleres, seminarios, cursos… específicos que alimenten sus capacidades y visiones. Por ejemplo:

  • la gente que quiera cacharrear lo haga, aprenda, replique, aplique conocimientos: aquí podríamos organizar con gente como ehcofab talleres por los barrios  en impresión 3D; podríamos montar para los niños (y quizás también para adultos) cosas como Hackasaurus, o Robocicla;
  • la gente que quiera aprender a hacer(se) de comer, investigar sobre los aspectos sociales, culturales y de salud, y desde los alimentos tirar del hilo hasta la producción, que lo haga: por ejemplo, tengo ganas de montar un proyecto que llamaría “¿A qué sabe el pan?” donde no solo se podría aprender a hacer pan artesano gracias a gente como la pareja de Pablo Conesa Alternative Bakery sino que se podría tirar del hilo y llegar hasta el trigo y su producción y tratar de responder muchos porqués que se nos ocurrieran;
  • la gente que quiera aprender a hacer su propio relato de los hechos se sumerja en las artes; mi amigo Sergio lo mismo se uniría desde lo pictórico
  • la gente que quiera hablar y reflexionar con otros sobre su mundo se sienta cómoda: ¿por qué no montar charlas de filosofía y/o política?, ¿por qué no colaborar con Traficantes de Sueños y otras librerías de por aquí para ello?
  • y añado: ¿dar apoyo a gente que creara una (recién estrenada figura jurídica) cooperativa de impulso empresarial que tuviera algunos de (o todos) los fundamentos que los indianos llevan comentando acerca de la incubación de compañías comunitarias?

Finalmente, para presentar el paquete y darle sentido a todas las propuestas habría que volver al origen de mi necesidad por montar todo esto: que la gente recupere autonomía, responsabilidad y las interdependencias que correspondan.

Esto no ha hecho más que empezar pero si quisiera iniciarlo en octubre tengo que empezar a darle jarilla.

 

Paco

24 abril, 2013

Alguna de las que me conocen debe pensar que mi madre no me compró botas de agua cuando chico o que no conocí el campo con mis propios sentidos hasta pasada la adolecencia…. porque llevo una temporada metiéndome en una cantidad de charcos y jardines!!!

¿Por qué un espacio concreto?

Es una pregunta que vengo haciéndome desde hace ya unas semanas. Estoy hablando de ese sueño, esa fantasía que quiero llevar a cabo. Yo mismo decía hace unos días:

estaría genial habilitar un espacio donde cualquier hijo de vecino pudiera experimentar y producir para sí mismo y/o para los demás en distintos ámbitos: comida, lugar de residencia, herramientas físicas y virtuales.

Pero entonces me surgen las siguientes dudas/paranoias sin orden:

- Si la realidad es devenir, ¿qué importancia tiene el lugar como anclaje? ¿Cómo nos adaptamos mejor? Ya sabéis: Be water, my friend

- Si lo importante son las personas, es mejor acercarse a las personas que esperar a que ellas acudan a un lugar previamente decidido

- (¿Pero?) como dice Samuel, si aspiramos a un mundo de redes, la soledad solo se puede combatir encontrándonos con otra gente y tener un lugar donde te sientas a gusto con esa otra gente es importante. (¿o es la gente la que hace que te sientas a gusto?)

- Lo más importante quizá sería que fueran numerosos esos sitios para que entonces el espacio fuera placentero, digno de ser recorrido (lugares replicables y personalizables, diseño abierto de espacios)

- Si lo importante son las personas y amamos la libertad, lo ideal es que hubiera medios para aprender en cualquier sitio al que fuera ya que mi conocimiento vendría conmigo.

- Si pensamos que una forma de aprendizaje fundamental es la experiencia, la experimentación, ésta tiene un tiempo y lugar. Y aunque debería ser en cualquier tiempo y en cualquier lugar, mientras llegamos a ese ideal, o precisamente para llegar a ese ideal, es necesario crear esos tiempos y esos lugares.

- A lo mejor todo se reduce a que necesitamos esos lugares pero no debemos definirlos nosotros de antemano.

- Lo más terrenal: ¿qué es más viable/económico/autónomo/orientador: el acceso y uso de un espacio o el de varios?

- Siendo conscientes de que no todo el mundo está interesado, ¿es mejor ser itinerantes?

¡Y qué curioso! Me he inscrito a las Residencias CopyLove del Festival ZEMOS98 de este año (con el acertado sobrenombre “Los vulnerables”) y en una de las dinámicas de grupo y en las presentaciones posteriores la palabra “espacio” ha sido bastante relevante en mi opinión, aunque no sea el tema central por el que nos reunimos.

PD: Por favor, si se ha entendido medianemente bien lo que he dicho, que nadie se enfangue en las distinciones entre espacio y lugar y otros conceptos relacionados, que no es mi objetivo en este momento. Y aunque nos pusiéramos, tampoco estoy preparado. :)

¿Una fantasía?

O una realidad aún no experimentada. Algunos que me conocen ya saben que llevo meses con  la idea de que necesitamos mayor autonomía. Que el problema que tenemos hoy en día se debe a que hemos delegado tantas decisiones y responsabilidad propia en gobiernos y empresas que necesitamos que tal transferencia de poder sea recuperada, no pidiéndosela, sino tomámdola de nuevo.

Y entonces, ¿qué puedo hacer? ¿qué podemos hacer? Llevo obsesionado con ésto porque hay que añadir que tengo que colaborar en el sustento de mi familia y mi deseo es conseguir las dos cosas a la vez: es decir, ganarme las habichuelas facilitando a los demás la toma de poder, la ganancia de autonomía.

La clave está en HACER, siempre acompañado de pensar, claro. Sin más rodeos, ésto es lo que me gustaría hacer con más gente: estaría genial habilitar un espacio donde cualquier hijo de vecino pudiera experimentar y producir para sí mismo y/o para los demás en distintos ámbitos: comida, lugar de residencia, herramientas físicas y virtuales. Un lugar donde aprender, compartir, encontrar. Desde niñas a adultos. O sea, una mezcla de makespace, hacklab, cocina comunitaria, etc Es decir, me gustaría ofrecer a los demás unos lugares, unos tiempos, unas herramientas, ideas, pasión, cuidados para que puedan alcanzar mayor autonomía y responsabilidad y puedan replicar y compartir estos avances.

¿Cómo me lo imagino? Imagino una nave en un barrio de las afueras de Sevilla donde:

  • la gente que quiera cacharrear lo haga, aprenda, replique, aplique conocimientos;
  • la gente que quiera experimentar y producir con software libre pueda juntarse para divertirse;
  • la gente que quiera plantearse cómo desea que se organice el espacio público discuta, investigue, pruebe, proponga;
  • la gente que quiera aprender a hacer(se) de comer, investigar sobre los aspectos sociales, culturales y de salud, y desde los alimentos tirar del hilo hasta la producción, que lo haga;
  • la gente que quiera aprender a hacer su propio relato de los hechos se sumerja en las artes;
  • la gente que quiera ayudar a vertebrar la sociedad civil pueda reunirse;
  • la gente que quiera hablar y reflexionar con otros sobre su mundo se sienta cómoda.

¿Quién quiere unirse a la aventura? Estoy deseando conocer gente que quiera poner el hombro.

Un paso más

Hace tiempo que quería montar un blog porque estoy convencido de que es una buena manera de:

  1. Publicar mis reflexiones, no porque crea que son de interés para todo el mundo sino porque me obliga a construir cosas con sentido, para no hacer mucho el ridículo.
  2. Conversar seriamente con otras personas a las que sí les interese (si eso llega a suceder) más allá de unos comentarios en la red social de turno.
  3. Compartir ideas de forma descentralizada, escapando al control de esos agujeros negros como fb y compañía.

Así que, como blog personal, trataré de hablar de los temas que me interesan. Esto incluye en  primer lugar mi Trabajo de Fin de Master sobre las raíces teóricas de los conceptos de bienes comunes y cualquier cosa relacionada con los procomunes, lo cual me vendrá bien para avanzar en mi análisis.

Hablaré de cualquier iniciativa que ponga en marcha o en la que me involucre, como DE CARNE Y HUESO

Seguramente también hablaré de comida y de música, que son pasiones y necesidades a un tiempo. Y de lo que vaya surgiendo, vaya. Porque, como sugiere la canción, los mapas que nos dieron al entrar no sirven