Elegir el viento para mis velas

Un trozo de papel recortado, envejecido, y una fina caligrafía repartida en varios renglones. O ni siquiera eso: una copia bien hecha por mi madre (gracias a lo que aprendió en su taller de manualidades) de una anotación original de su suegro, mi abuelo Santiago, es parte de lo que queda de él en casa de mis padres. Eso y el libro que guarda el rastro de la muerte por quema que estuvo a punto de incinerar sus hojas si no hubiera sido por la intervención heróica de mi abuelo. O esos pequeños libros de Crisol.
Importa lo que dicen esos renglones apuntados. Mejor dicho, importa la inquietud, la mirada que traslucen esa gesta y esas palabras copiadas que no me resisto a dejarlas fielmente grabadas aquí también:

Siendo la tierra un hecho natural, y todos los seres que la pueblan producto de la misma tierra, es evidente que todos tienen los mismos derecho ha disponer sin ninguna clase de privilegios de los medios de vida y sustento que la tierra ofrece a todos por igual. Por ello entendemos que no tiene razón de existir la propiedad privada sino por el contrario esta debe ser cultivada en benficio de la comunidad universal.

Desgraciadamente sólo le conocí de niño así que en las oportunidades que tuve de verle cuando volvíamos a Sevilla de vacaciones en verano o Semana Santa lógicamente le hacía preguntas de niño. Ojalá hubiera podido haberle preguntado sobre su vida, sus ideales, su maravillosa biblioteca, sobre el tiempo que pasó de maquis en la sierra de Huelva.
Quizá hubiera reconocido en sus respuestas la misma preocupación que siempre he tenido por la vida y por los demás. Quizás se hubiera reído de mí al escucharme aquella idea peregrina que se le ocurrió al adolescente inocente que siempre hay en mí de llevar todo el pan que sobraba diariamente en las panaderías a África. Quizás habría vivido con amargura y decepción los retrocesos que estamos viviendo en los últimos años.
Seguro que hubiera estado orgulloso de lo que llevo madurando con un amigo y que empezamos ahora: Sokio.
No voy a glosar aquí las características de esta iniciativa que ponemos en marcha desde Sevilla, para eso está la web y su propio blog también las irá desgranando conforme avance el proceso. Sólo quiero decir que si el proyecto sale la mitad de bien de lo que sueño me hará muy feliz porque además de ayudarnos a llegar a fin de mes me permitirá iniciar mi jugada más seria hasta ahora en el juego de cambiar las reglas del mismo.

2 pensamientos en “Elegir el viento para mis velas

    1. Paco Autor

      Gracias, David, ¡hay ilusión! Y en cuanto a este blog, no quería esperar a incluirlo en los deseos del nuevo año y he decidido cuidarlo más desde ya.

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