Raíces teóricas de los “bienes comunes”

Al inaugurar este blog dije que uno de los principales focos de atención lo pondría en el Trabajo Fin de Master que estoy realizando (bueno, je je, que estoy retrasando). Y la verdad es que no lo he cumplido así que hoy empiezo a exponerlo.

Hace año y medio me matriculé a través de la Universidad Pablo de Olavide en el Master en Investigación Social aplicada al Medio Ambiente, que en mi opinión debería llamarse “vamos a tirar a la basura las divisiones disciplinarias, a intentar crear un lenguaje común y a superar las dicotomías de nuestro pensamiento, no para tirar lo bueno que nos ha dado sino para dejar atrás lo malo”. Pero como es muy largo lo dejamos en I.S.A.M.A..

Es de esas decisiones por las que siempre voy a estar contento, para toda la vida. Me ha enseñado un montón de puertas, ha sido una experiencia fantástica gracias no solo al profesorado sino a las compañeras de clase.

Pero aun no ha terminado: después de un año de clases este curso se lo dedicamos a desarrollar el TFM que en mi caso prácticamente no tiene nada que ver con la idea original con la que llegué allí. El tema del procomún fue ganando peso conforme pasaba el tiempo y al final con la ayuda del tutor me decidí por comprobar si el uso que le daban a la expresión bien común o commons, en inglés, tenía las mismas raíces teóricas cuando se hablaba de bosques, del software libre, de los genes, del silencio, las aceras, la biodiversidad, las ondas electromagnéticas, etc ¿Cosas tan distintas podían caber dentro del mismo concepto? No es que yo haya sido el primero en ver la posibilidad de que no sea así. Es difícil ser el primero en algo, ¿verdad? Charlote Hess publicó en 2008 un texto, Mapping the new commons, donde abría esta pregunta.

Es decir, si buscamos un lenguaje transdisciplinar que nos permita acumular conocimiento sobre el mundo, ¿el concepto de bienes comunes puede formar parte de él? ¿O bajo estas dos palabras realmente hay conceptos diversos? ¿Se puede construir un concepto que sirva a un ecólogo, a un antropólogo, a un politólogo, etc?

Y lo que sería aun más interesante: ¿hay diferencias a nivel epistemológico y ontológico? Me encantaría llegar a este punto para saber, cuando escuche a alguien usar esta expresión, qué hay detrás. Pero esa es la parte difícil, me parece.

A partir de ahora trataré de redactar textos que resuman y analicen las distintas publicaciones y libros que he leído y voy leyendo sobre el tema. Al principio, como alguno puede entender, hablaré mucho de Elinor Ostrom. Será dentro de poco.

Por último, quiero terminar con lo que empecé escribiendo para la memoria que presenté del TFM, dos citas iluminadoras de H. Maturana y F. Varela, de su obra “El arbol del conocimiento: las bases biológicas del entendimiento humano”:

“No es el conocimiento sino el conocimiento del conocimiento lo que obliga”

“Descartar el amor como fundamento biológico de lo social, así como las implicaciones éticas que ese operar conlleva, sería desconocer todo lo que nuestra historia de seres vivos de más de 3.500 millones de años nos dice y nos ha legado.”

 

2 pensamientos en “Raíces teóricas de los “bienes comunes”

  1. Carlos

    Paco,
    Te felicito por el trabajo que desarrollas y todo lo que te has propuesto. Lo único que me permito recomendarte al respecto es muy simple: házlo, no te detengas, pues el camino está lleno de muchas tentaciones que al final te pueden retener demasiado tiempo. No olvides que el destierro era la mejor arma de Roma contra sus enemigos, pues sabían que se quedarían en el camino a Hispania.

    Creo que es indispensable diferenciar bienes comunes (BC) de bienes públicos (BP), pues los primeros no cumplen uno de los criterios definitorios de los segundos: no rivalidad, es decir, cuando el consumo de unos si va mermando las posibilidades de consumo de los otros. Sabemos que los BP puros son prácticamente inexistentes, pero resulta sumamente útil manejar y diferenciar esta categoría de bienes, ya que te plantean un problema más complejo que los BC: la provisión del bien, y no sólo su gestión.

    Espero que te sirvan estas breves reflexiones que resultan de lecturas que he venido realizando ya desde tiempo atrás. Estaré atento a tus siguientes publicaciones.

    Cordiales saludos
    Carlos

    Responder
    1. Paco Autor

      Gracias, Carlos, por pasarte por aquí y por dejar la recomendación. Sí, se supone que esa distinción entre bienes públicos y bienes comunes ya la tengo muy asumida. El siguiente artículo que escriba sobre mi TFM será exponer, de entre toda la variedad de usos que se le está dando a nivel académico, aquellos en los que me he fijado para presentar el estudio en septiembre. Buena parte de la literatura de Ostrom la tengo ya varias veces leída pero me quedan aun muchos autores más.
      Espero poder seguir contando con tus reflexiones de ahora en adelante.

      Responder

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